Para abril esto ya solo era parte de un recuerdo, que díficilmente se podría repetir.
Los problemas se esparcieron por todas partes en la escuela, con los amigos, los trabajos, la relación ya ni siquiera era cordial, hablábamos solo para ponernos de acuerdo para los trabajos y ahora si se convirtió en cosa de bandos, en publicidad eran 3 contra 2, en cine 4 contra uno, pero yo había decidido ser igual o más pesado que mis contra partes, lo que definitivamente solo tensó las cosas, si me falto inteligencia, pero ya estaba demasiado acalorado.
Mientras yo pasaba las tardes en el sombreado con mi computadora trabajando en cosas de la revista, a veces acompañado por Luisana, otras por Juan, pero la mayoría de las veces era yo y mi alma, rodeado de desconocidos, que se sentaban en mi mesa, recuerdo que era jueves cuando Laura llegó a sentarse a mi mesa y trató de sacar algún tema de conversación, pero yo no tenía ganas de hablar con ella y me sentía invadido, ella se notaba incómoda y yo también, me preguntó que si tenía algún problema y le dije que la respuesta era mas que obvia, le dije que me tenía que ir a la biblioteca, tomé mis cosas y me fui.
Laura y yo fuimos los únicos que tomamos el curso de Políticas Públicas, que era una vez a la semana y que duraba 3 horas, por lo tanto sabíamos que una vez a la semana estaríamos los 2 solos, ahora que recuerdo solo una ocasión no nos sentamos juntos y a penas y hablamos, ese día el salón me preguntó que si estábamos enojados, el resto del curso fue bueno, ya que ahí no existían los problemas y nos reíamos y hablábamos como si nada, cosa que no sucedía en otras clases donde casi ya no hablábamos, ellas se seguían sentado juntas y yo cambie de lugar en multimedia me senté a lado de Cristian, en cine me fui hasta la última fila, en visualidad a un costado, en marketing ahora hablaba con Mariana y en publicidad me sentaba con Luisana, solo en políticas seguíamos siendo amigos de salón.
Mientras Reyna hacia prácticas con su papá, Laura y yo cumplíamos con un horario de oficina, que para la mala suerte de ella a veces trabajaba hasta en sábados para mi mala suerte de última hora a mi me encargaban reportajes para llenar los espacios de la revista. El tercer parcial de cine fue completamente cargado de trabajo y nos tocaron los más largos, teníamos el mismo tiempo que el resto de los equipos y encima teníamos que compartir equipo técnico con los demás.
Todo parecía ir tranquilo, trabajamos en viernes, sacamos unas tomas, la relación era de trabajo para ese entonces, demasiado aburrido para mí, ya solo hablaba con Karlene, porque Laura no había podido ir por cuestiones de trabajo y había avisado que llegaría tarde el sábado. El sábado tenían intenciones de juntarse a las 8 de la mañana, a lo que yo protesté, justo ese sábado apenas encontré espacio para que me hicieron un facial y un masaje de relajación a las 9 de la mañana, yo no estaba dispuesto a perderlo, aunque a mi equipo le dije que tenía cita con mi dermatólogo, finalmente no mentí mucho el dermatólogo te atiende la piel y el facial también era para mi piel.
Llegamos a un acuerdo que podía llegar tarde y mientras ellas se ocuparían de diseñar las tomas, llegué a las 10:30 y la escena que me encontré no era nada agradable, medio equipo durmiendo en el salón, Reyna apenas comenzaba a planear las tomas y Laura no estaba presente, pero claro el culpable de todo seguía siendo yo.
Laura se incorporó casi a la hora de la comida, ya habían pasado varias horas, Karlene aprovechó para irse porque tenía otros asuntos, yo dije que tenía que tomarme una pausa para comer con mi papá que me estaba esperando y Brígida me pidió que fuera breve porque ella se tenía que ir. La comida con mi papá se llevó mas de lo esperado, pero me habré atrasado máximo una media hora, al llegar a la escuela mi equipo ya no estaba, ni siquiera habían tenido la cortesía de decirme “oye perro, ya no estamos en la escuela, nos venimos a tal parte”, yo ignoraba donde estaban, pero sabía donde ya no estaban.
Le marqué a Laura molestó por la actitud y me molestó mas su respuesta: “Pues es que llegaste muy tarde” Oh por Dios pensé: ella llegó 3 o 4 horas tarde y yo no le dije nada, yo me tardó media hora y se acaba el mundo, me dirigí a casa de Reyna, pero en el proyecto recibí mensajes de provocación diciéndome que no me esperarían toda la vida, ese día había un desfile y estaba cerrado Vasconcelos, llegar a casa de Reyna me tomó mas de lo común, llegué y no saludé a nadie, les informe que tenía que a las 7 tenía cita para cortarme el cabello, así que teníamos que ponernos a trabajar, hicimos las secuencias, resultaron complicada pero colaboré, al terminar me despedí y me fui al evento que tenía esa noche.
Si no peleábamos por publicidad, era cine, lo que sea, cualquier pretexto era bueno, ya no pasábamos tiempo juntos, yo ya no era requerido para las salidas de amigos, hasta que llegó el cumple de Reyna y yo preferí no asistir.
Para el último trabajo de cine se aviso que el llamado sería un viernes por la tarde – noche, yo avisé que lamentablemente no podía ya que sería asistente en una sesión de fotos que el equipo de rayados haría para la revista, me encargué de supervisar la ropa, los zapatos, accesorios y hasta de subir bastillas, quede muy cansado y la sesión, ni siquiera era en Monterrey, era en una quinta que estaba como a media hora de la ciudad.
Ese día quedé libre a las 10 de la noche, hoy se que de haber querido pude haber llamado a mi equipo y reunirme con ellos, pero pensé nunca he faltado, la sesión estuvo desgastante y lo que menos quiero es mala vibra, así que mejor opté por reunirme con unos amigos cenar y tomar algo con ellos, sin sospechar las terribles consecuencias que mis actos tendrían.


1 comentario:
gonzalo no me hagas llorar simplemente de imaginarte solo y tu alma en el sombreado me reproche a mi misma el trabajar tanto y no haber estado ahí contigo en esos momentos jajaja
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